Mascaradas en El Cuaderno de Bitácora

“La felicidad del pobre parece la gran ilusión del carnaval, la gente trabaja el año entero por un momento, un sueño para hacer la fantasía de rey, de pirata o jardinero. Para todo acabarse el miércoles”

Mascaradas en El Cuaderno de Bitácora

MASCARADAS

Estamos en carnavales y las mascaradas están de moda, políticamente las caretas cambian de propietario según el viento, las orgias y bacanales políticas se suceden sin pudor, da igual el partido, más rojillo o menos, da igual el interlocutor, calvo o con coleta, listo o tonto, que abundan…, con barba o barbilampiño, el objetivo es ser de la casta o acercarse a sus prebendas, máxima cuando la unión de poderes en este país, judicial, legislativo y ejecutivo se diluyen en uno como la Santísima Trinidad. En el camino quedan las pretensiones honradas de dignificar las pensiones, por ejemplo, aunque esto sea a costa de cargos políticos asépticos e inútiles, como los senadores, por ejemplo, un nicho vacío y oscuro de cobro de favores, o la trasparencia interesada de boquilla. Las buenas voluntades y los buenos deseos mueren en el camino según los corrompidos asuntos que muevan la sociedad, así, los del PSOE y PP siguen ocupando cargos de interés a pesar de sus acervos judiciales, como el alcalde de Granada en el primer caso, o el escandaloso presidente por designio del virrey –Valcárcel- en Murcia, Pedro Antonio Sánchez, escaso de vergüenza y cortito de dignidad, y ello gracias a los mentideros de los abrazafarolas de Ciudadanos, otro fraude electoral de este país que conjuntamente con Podemos han sido los más hipócritas o farsantes de las urnas. La catadura política moral del resto ya era sabida, y tampoco han engañado a nadie.

Lo dicho, el señor Sánchez de Puerto Lumbreras, además del batacazo púnico, que será legal según sus partidarios, pero es de amoralidad sin límites, de la mano de su compañera de ajetreos judiciales, Barreiro, senadora y sanadora de ungüentos ecónomos, se encamina al caso Auditorio y, además, si lo escuchamos, parece ir de víctima y declara haciéndonos un favor. ¿Qué querían esconder estos del PP para apartar a Garre? Mediocridad contra dignidad, indolencia contra esfuerzo, incompetencia contra sapiencia, inmadurez contra experiencia, no hay parangón. Decía mi madre que para ver estas cosas había que estar vivo, ¿No deben los parditos apostar por el mejor candidato contractualmente con sus votantes? Como diría Machado; Este hombre no es de ayer ni es de mañana, // sino de nunca; de la cepa hispana // no es el fruto maduro ni podrido, // es una fruta vana // de aquella España que pasó y no ha sido, // esa que hoy tiene la cabeza rapa.

La corrala no se queda allí, en todos sitios hay coros de palmeros haciendo la ola a los “palomeros” de turno que envilecen sarcásticamente con los pregones de fortuna carnavalescos, ansían un poco de protagonismo -y de ese pecado en Cartagena tenemos experiencia-, por ridículo claro. Si ya vestido de marinero nuestro casual alcalde lo hizo meando a barlovento hace un año, y así nos ha ido, ahora le ha tocado al “torraero” o el dador de chuches de la calle Saura, ¿en que estaría pensando para declarar a las carnes con y sin michelines la facultad de pecar y exhibirse la licencia de lo licencioso?…, ¿o quizás en hacer una fiesta en la piscina de su colega de partido y concejalía? este, de cura verdadero debía de ser un peligro, verdaderamente esta época permite la desinhibición de los fracasos y frustraciones propias, de las fantasías más perturbadoras, a las que me apunto, y sobre todo, los ridículos más espantosos, a los que no, aunque lo haga también.

“Asinque”, usando la metáfora de la novela corta venezolana que da título a esta misiva y en paralelismo de la misma con la obra de Lindo donde su ficticio héroe o heroína, persona totalmente mediocre llamado Prudencio, pero sin prudencia, como nuestros protagonistas, descubre un baúl lleno de máscaras y de disfraces extraños. Absorbe un disfraz tras otro y se aventura en la sociedad, sin miedo, sin temeridad, asumiendo cada vez una personalidad nueva, según la circunstancia política y social -y en última instancia, frustrada- esforzándose y trepando por buscar un espacio en este mundo confuso, vacío y anodino de la política y el superficial protagonismo actual.

Lo que se avecina en junio a gobernar la ciudad es más prepotencia y sobre todo mediocridad adornada de venganza y represalia, con la prepotencia enmascarada de los tardos socialistas de serrallo como el don Guido que cantara Machado. Gran pagano, // se hizo hermano // de una santa cofradía; //el Jueves Santo salía, //llevando un cirio en la mano.

“La felicidad del pobre parece la gran ilusión del carnaval, la gente trabaja el año entero por un momento, un sueño para hacer la fantasía de rey, de pirata o jardinero. Para todo acabarse el miércoles”. Vinicius de Moraes. Todo es efímero, transitorio y a veces mediocremente baladí.

Andrés Hernández Martínez

 

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